Se dice que en el castillo de Monroyo descansaron personalidades como el Cid, o Sancho Ramírez, pero fue Jaume I quien mandó reforzar sus defensas. Fue conquistado por Ramón Berenguer IV, en 1157 pero volvió a dominios musulmanes hasta 1169, año en que fue recuperado, bajo Alfonso II. Desde 1185 perteneció a la mitra de Tarragona, por donación del rey, junto al castillo de Camarón. En este castillo sufrió cautiverio en 1460 el príncipe de Viana, por voluntad de su padre Juan II. En la guerra carlista, en 1839, quedó casi destruido. Los vestigios que aún perduran están situados sobre la cumbre plana de un promontorio rocoso que domina la población y es conocido en la localidad como "La Muela". Son restos de muros confundidos con la piedra en la que se asentaba y consisten en dos recintos fortificados diferentes y restos de los aljibes. En el lado noroeste se observa la base de unos de sus torreones y en el lado sur se eleva una torrecilla de señales, que en la actualidad sostiene un reloj, probablemente construida durante las guerras carlistas, consta de tejado a dos aguas, esquina reforzada en sillar, mientras que la construcción es de mampostería con fachadas encaladas.






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