sábado, 27 de junio de 2009

CASTILLO DE BELMONTE - CUENCA


El origen del castillo de Belmonte data del siglo XII, aunque el castillo actual data del siglo XV, iniciándose su construcción comenzó en 1456. Con la guerra por el trono, será plaza dominada por Felipe V el Animoso.

En el siglo XIX perteneció a la familia de Montijo y concretamente a doña Eugenia de Montijo, que se convirtió en emperatriz de Francia por su boda con el emperador Napoleón III. Esta etapa dejó su impronta en la fortaleza, pues la condesa mandó realizar una serie de reformas, con un claro matiz francés.

En el año 1936, durante la Guerra Civil, se convertiría en cuartel y cárcel. Aquí se inició su destrucción.
El recinto tiene una planta atípica: dos estructuras rectangulares con torres en sus ángulos exteriores y una tercera estructura cuadrangular (la torre del Homenaje) con otras dos torres a los lados, que conforman el patio de armas en el interior de la composición, toda ella rodeada por una muralla. La puerta de entrada al edificio está enmarcada por dos torres cilíndricas, y toda la estructura está rematada con almenas y matacanes.

La torre del Homenaje se encuentra desmochada. El resto remata en una cornisa con matacanes. Aparecen algunos vanos o saeteras, pero en general no proliferan mucho a lo largo del edificio.

Cabe destacar la muralla en forma zig-zag, sorteando los ángulos que le impidan mayor visibilidad. También destacan las techumbres de estilo mudéjar y las yeserías con proliferación de elementos góticos decorando las escasas ventanas, de las que dispone el edificio. El escudo de los Pacheco es otro de los elementos dignos de mención.
El material utilizado para esta impresionante obra constructiva es la piedra. Se trabaja con sillarejo, es decir, con piedra rusticamente labrada. En el interior nos encontramos con la utilización de madera para la realización de sus techos que se extiende por varias dependencias.
Durante la Guerra Civil española (1936-1939) el castillo sirvió de cuartel de la guardia civil y cárcel. En ese tiempo sufrió grandes destrozos, quedando practicamente arruinado. Hoy día se encuentra restaurado y en buen estado de conservación, al menos en su aspecto exterior, pues el interior está muy descuidado.
En la actualidad pertenece al duque de Peñaranda, sin embargo, el Ayuntamiento de la localidad quiere adquirirlo para su explotación.La entrada cuesta 2 €.

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