martes, 4 de febrero de 2014

CASTILLO-PALACIO DE CETINA - ZARAGOZA


 Se sitúa Cetina en el valle del Jalón, junto al río, ocupando su casco antiguo la falda de una suave colina en cuya parte alta se levanta el castillo-palacio. En la noche del 19 de mayo, durante las festividades de San Juan Lorenzo y Santa Quiteria, se celebra la “Contradanza de Cetina”, danza de origen religioso en torno al diablo que parece tener sus orígenes en el dance de San Juan Lorenzo que se bailaba en el siglo XVI. Es ejecutado por nueve personajes con vistosos trajes y máscaras en blanco y negro que, al ritmo de clarinete y tamboril, danzan acompañados de antorchas encendidas. Se trata de un espectáculo compuesto por mudanzas, en la última de las cuales muere el diablo asesinado por los danzantes, resucitando más tarde en un apoteósico final, en resumen un espectáculo que bien merece un desplazamiento hasta la localidad.



En lo referente a la historia de Cetina, la villa fue conquistada por el Cid durante sus correrías por el valle del Jalón y figura en el Cantar. Estuvo por un corto período de tiempo bajo la jurisdicción de la Orden del Hospital por permuta en 1182 del rey Alfonso II por otros bienes de la Orden en tierras aragonesas. En el último cuarto del siglo XIII ya aparece como perteneciente a la Corona. En 1362, durante la Guerra de los dos Pedros, la localidad es conquistada por tropas castellanas. En 1395 Juan I vende la villa y el castillo a Juan Fernández de Heredia con derecho de retroventa. Finalmente en 1410 Martín I lo vende a Gonzalo de Lizán, quedando desde entonces adscrito al señorío de esta familia.
Del primitivo castillo construido por orden de Pedro III en el siglo XIII, solamente resta la Torre del Homenaje situado al este del conjunto. De planta rectangular, es de piedra sillar salvo la parte alta donde se abre una galería de arcos de medio punto en ladrillo. El resto del castillo se encuentra muy modificado por las obras que se realizaron a partir de su pase a poder de los Liñán, desapareciendo poco a poco los elementos defensivos y añadiéndose reformas y ampliaciones en estilo gótico tardío, renacentista y mudéjar, que le dieron su actual aspecto de castillo-palacio que ha perdido su carácter militar para convertirse en residencial.


Las obras que aquí nos interesan corresponden al siglo XV, cuando se efectúa la remodelación más importante del edificio, y se centran en varios alfarjes y la capilla situada en el lado norte de la planta noble, popularmente conocida como Capilla de Quevedo por haberse casado en la misma en 1634 Doña Esperanza López de Mendoza, viuda de Juan Fernández de Heredia y Liñán, con Don Francisco de Quevedo, que contaban con 52 y 53 años respectivamente. Fue durante su estancia en el palacio cuando comenzó a escribir su obra “ La virtud militante contra las cuatro pestes del mundo: Envidia, Ingratitud, Soberbia y Avaricia ”.
Delante de la capilla hay una pequeña sala que abre al norte mediante un gran ventanal en arco rebajado con poyos de asientos adosados a las jambas en los laterales del ancho muro, al estilo de las ventanas medievales.

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